Declaración de Principios

La Declaración
de Principios es el pensamiento filosófico Ministerrial  y Espiritual fundamental de la IGLESIA Evangélica PENTECOSTAL LIBRE, en los términos de la Constitución Nacional, del Art. 46 del Código Civil Argentino y de la ley 21.745, en su calidad de Iglesia Evangélica Nacional, la que está en plena comunión con las Iglesias, Entidades e Instituciones Evangélicas del país que viven en comunión y que son autónomas e Interdependientes conforme el modelo Bíblico neotestamentario. 


1.      El gobierno de la Iglesia, según las normas de las Sagradas Es­crituras, es ejercido por un Consejo Presbiterial, Integrado por Apóstoles, Pastor y Maestros, (Obispos), y Ministros Licenciados y Ordenados. El Consejo Presbiterial sólo es responsable ante Nuestro Señor Jesu­cristo, –única Cabeza visible e invisible, de la Iglesia.

 

2.      Los Apóstoles y Pastores y Maestros han sido Instituidos por el llamado de Dios al Ministerio con los dones dados por Él a través del Espíritu Santo y serán reconocidos por la Iglesia en forma permanente, por lo que los Pastores tienen a su cargo el servicio y la disciplina en la Iglesia. 

 

3.      La Iglesia tiene tres características esenciales en su concepción del servicio a Dios: En primer lugar, es un Consejo Presbiterial, porque la función principal de la Iglesia es brindar Consejos sabios e inteligentes desde la óptica Bíblica mediante la inspiración y guía del Espíritu Santo de Dios, a las personas físicas y jurídicas, sin distinguir entre sexo, edad, raza, cultura, ni situación económica que se avengan a la Iglesia, como la voz profética de Dios. En segundo lugar, es Administrativa porque creemos que todos los bienes son de Dios, y los hombres somos simplemente mayordomos ó administradores de los mismos y que como tales un día daremos cuenta a Dios por todo. Y en tercero, es Pastoral, porque serviremos a Dios como sus Pastores –siervos en Su grey, la que consiste en cuidar las Almas de las personas como ovejas del Gran Pastor de los Pastores; el Señor Jesucristo, y Dios privilegia la actividad pas­toral de sus siervos, siendo el Ministerio en consecuencia, un servicio a la humanidad, es que por el servimos al Dios vivo como Consejo Presbiterial.

 

4.      La IGLESIA EVANGELICA PENTECOSTAL LIBRE, es una entidad autónoma y no reconoce ni acepta Jurisdicción de ninguna otra Iglesia, organización o Institución nacional o extranjera. Sin embargo consideraremos los sabios consejos de ministros experimentados e instituciones fraternas que nos aporten luz, en forma desinteresada y sin el status de “vinculante”.

 

5.      Se entiende que -conforme surge del espíritu de la Constitución Nacional y Leyes afines- la Iglesia goza de la más completa autonomía en cuanto a su gobierno y a las normas de su organización interna.

 

6.      Las relaciones entre la Iglesia y sus miembros se regirán por el derecho que surge de las Sagradas Escrituras - La Biblia­, plasmado en el “Artículo de Fe” que es la Doctrina Bíblica, Teológica Fundamental de la Iglesia.

 

7.      Para su organización interna en el área Apostólica, Pastoral, Ministerial, del Liderazgo y de la diaconía, como así de la membresía en general, la Iglesia está sujeta a las normas de derecho que surgen de las Sagradas Escrituras -La Biblia- plasmada en el “Artículo de Reafirmación Cristiana”, Reflexiones en Pro de una Mejor Calidad de Vida; “Declaración de Principios” y “Declaración de la Responsabilidad Cívica” en las que se expresa y proclama el pensamiento Bíblico y Teológico y Filosófico de la Iglesia, frente a la humanidad mundial; los Reglamentos Internos que encuadra la Práctica Normal de la vida pública y privada de los miembros de la Iglesia en su calidad de Luz del mundo y Sal de la tierra, consolidadas en el marco de las Iglesias Evangélicas de Argentina.

 

 

8.      Se deja expresa constancia que el área Apostólica, Pastoral, Misionera, Evangelística, Ministerial, etc. son esencialmente espiritual y ajeno a las relaciones que secularmente se puedan establecer en el mundo, ya sean de orden civil, laboral y/o comercial. Y que las funciones del Liderazgo –Anciano, diaconal, etc. que aunque es del orden de servio, es también esencialmente espiritual y ajeno a las relaciones que secularmente se puedan establecer en el mundo, ya sean de orden civil, laboral y/o comercial.

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